No es la película del rockstar en el escenario. Es la del músico solo, de madrugada, grabando en una habitación con una grabadora de cuatro pistas. Springsteen: Deliver Me from Nowhere, con Jeremy Allen White como Bruce Springsteen, cuenta la creación de Nebraska, el disco acústico y sombrío de 1982 que el Boss grabó solo, lejos de la E Street Band.
Dirigida por Scott Cooper y basada en el libro de Warren Zanes, la película se concentra en un solo capítulo: la depresión de Springsteen, su relación con su padre y las canciones que salieron de ese encierro. Jeremy Strong lo acompaña como su manager y amigo Jon Landau, y Paul Walter Hauser, Stephen Graham y Odessa Young completan el reparto.

La crítica la recibió con opiniones divididas: 61% en Rotten Tomatoes, con elogios casi unánimes para White y Strong pero reservas sobre lo convencional del relato. El público la trató mejor: 82% de aprobación y, tras un paso flojo por taquilla (45 millones de dólares frente a un presupuesto de 55), se convirtió en un éxito en streaming, llegando al número 1 de Hulu tras su estreno ahí en enero.
Una película para ver con audífonos y sin prisa: el retrato de un artista en su momento más bajo, haciendo el disco más honesto de su carrera.
Redacción: Galeria Alternativa
