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“Mi misión es sencilla: quiero representar a Kurdistán y a Aotearoa Nueva Zelanda en el escenario global, y demostrarle a cualquiera que me escuche que no importa de dónde vengas ni cómo empieces, todo es posible si crees en tu visión”– expresa Fat Papi.

El camino de Papi hacia la cima ha sido moldeado por la perseverancia y la autenticidad. Al crecer en Aotearoa Nueva Zelanda, exponerse al ojo público a menudo conlleva enfrentar críticas locales, el artista tuvo que desarrollar una confianza inquebrantable para defender sus ambiciones. A esto se le suma su rica herencia kurda, la cual le inculcó un sentido profundo de orgullo, resiliencia y la convicción de mantenerse firme en sus valores ante cualquier adversidad.
Totalmente autodidacta, Fat Papi dedicó años de su vida al aprendizaje autónomo, puliendo mediante ensayo y error sus habilidades como productor y MC. Hoy, tras adoptar la energía vanguardista del sonido Synthclub de la mano de productores como prodshushy y Prodvalen, ha logrado perfeccionar un estilo inconfundibleque combina beats electrónicos de alta potencia con un enfoque lírico único.
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