“PRIMERO FUIMOS MÚSICA”: del patrimonio sonoro al presente

Los sonidos que hace siglos acompañaron rituales, ceremonias y expresiones culturales de los pueblos originarios de Costa Rica vuelven a escucharse, esta vez a través de la música contemporánea. Primero Fuimos Música es el álbum que reúne el legado sonoro precolombino con la creatividad de nueve artistas costarricenses, dando vida a un proyecto que transforma el patrimonio arqueológico en nuevas experiencias musicales.


La producción nace a partir del registro sonoro de más de 60 instrumentos precolombinos desarrollado por los Museos del Banco Central de Costa Rica como parte de la investigación Primero Fuimos Música. Ocarinas, sonajeros, silbatos, cascabeles y flautas, junto con interpretaciones de cantoras y cantores indígenas, se convierten en la materia prima de un disco que conecta el pasado con las posibilidades creativas del presente.

 

El pasado 15 de mayo de 2026 se estrenó en todas las plataformas digitales el último sencillo del álbum, completando una obra integrada por composiciones originales de Berenice, Canina, Felipe Pérez, Frezco y Los Excavators, Guápil, Huba Watson, Karol Barboza y MAZZK.

Bajo la producción musical de Andrés Cervilla y con el acompañamiento de Luis Porras, director del Proyecto Jirondai, cada artista exploró distintos géneros desde la electrónica y el hip hop hasta el jazz, el funk y la canción de autor utilizando como punto de partida los sonidos de instrumentos ancestrales.

 

Los sonidos utilizados en la producción son resultado de una investigación que concluyó en 2015 con la creación del banco sonoro La Metáfora de los Sonidos (Edición I) y que fue ampliada en 2025 con más de 60 nuevos registros para la segunda edición de Primero Fuimos Música. Estos provienen de una selección de 120 objetos arqueológicos estudiados para profundizar en las sonoridades precolombinas y que hoy funcionan como recursos creativos para músicos, diseñadores sonoros y productores audiovisuales.

 

El álbum comenzó a publicarse el 6 de marzo en plataformas como Spotify, Apple Music, Amazon Music y TIDAL bajo el sello costarricense Araima Records, y concluyó su lanzamiento el pasado 15 de mayo. El proyecto también incluye una exposición en los Museos del Banco Central de Costa Rica y un libro que profundiza en el origen de los sonidos milenarios que inspiraron cada composición.

Primero Fuimos Música aparece como un punto de encuentro: un espacio donde el objeto arqueológico, el portador de tradición y el creador contemporáneo se sientan y dialogan. Es un álbum que convocó a artistas que vienen de músicas muy distintas; esa diversidad es central en el proceso”, comentó Luis Porras.
Lejos de presentar estos instrumentos como piezas silenciosas dentro de una vitrina, Primero Fuimos Música propone volver a escucharlos, resignificando su valor histórico mediante nuevas composiciones creadas desde la sensibilidad de la escena musical costarricense.

El resultado es un archivo sonoro sin precedentes que busca convertirse en un referente para la comunidad creativa de Latinoamérica y abrir una conversación poco explorada sobre las posibilidades contemporáneas del patrimonio cultural y la arqueología sonora.

Para los artistas participantes, formar parte del proyecto representó una oportunidad para explorar nuevas formas de creación. Mientras Huba Watson encontró en los instrumentos ancestrales una manera de expandir los límites de su propuesta musical, Karol Barboza construyó su composición inspirándose en las notas de la ocarina y en relatos sobre los rituales funerarios de los pueblos indígenas, demostrando que el patrimonio cultural sigue siendo una fuente viva de inspiración.

La producción musical estuvo a cargo de Pee-Pah! Fábrica de Sonido, liderada por Andrés Cervilla, quien acompañó la selección de artistas, la dirección musical y el desarrollo creativo del álbum.

Primero Fuimos Música no solo tiende un puente entre el pasado y el presente, sino también entre el presente y el futuro. Todo el proyecto integra ciencia, arte, tecnología y tradición, reflejando la misma conexión que dio origen al acervo cultural que hoy forma parte esencial de nuestra historia musical”, concluyó Cervilla.
Por primera vez en la región, un proyecto de estas características reúne investigación arqueológica, patrimonio sonoro y creación musical contemporánea, marcando un precedente en la forma de dialogar con el legado de los pueblos originarios a través de la música.